Florinda Meza: “Yo soy mujer de un solo amor”

Los rostros de Florinda Meza y Roberto Gómez Bolaños, mejor conocido como Chespirito, son dos de los más famosos de la televisión latinoamericana gracias a sus inolvidables personajes de Doña Florinda y El Chavo en la serie de comedia El Chavo del 8. Irónicamente, y al contrario de lo que mostraban en la pantalla, en la vida real ambos vivieron una relación amorosa que comenzó en la década de 1970 y se extendió hasta el fallecimiento de Bolaños, en el año 2014. Desde entonces, Meza no ha estado con ningún otro hombre. Sigue leyendo para que te enteres de por qué.

Una pareja polémica

A principios de los 70, Chespirito, que entonces tenía 44 años, y Florinda Meza, de 22, se conocieron en el set de El Chavo del 8. Para ese entonces, él estaba casado con la argentina Graciela Fernández, con quien tuvo seis hijos, y ella había tenido una relación con Enrique Segoviano, el director del famoso programa, y un breve romance con Carlos Villagrán, quien interpretaba a Quico. Desde el comienzo hubo rumores de que ambos estaban interesados el uno en el otro. El 12 de octubre de 1976, durante un viaje laboral, se besaron. Entonces comenzó un romance marcado por tensiones con el elenco, divorcios, separaciones y críticas del público.

Contra todo pronóstico

En su libro autobiográfico Sin querer queriendo, Gómez Bolaños aseguró que su relación con Fernández, con quien llevaba 18 años casado antes de comenzar su romance con Meza, estaba «vacía», puesto que no era la primera vez que tenían problemas por las infidelidades de él. Dado que Meza le dijo que no quería ser «la otra», el comediante se separó de Fernández. Cuando todo esto salió a la luz, comenzaron los conflictos en el elenco de El Chavo del 8. Se dice que la salida de Carlos Villagrán y Ramón Valdés (Don Ramón) estuvo influida por esto. «Me llamaban “roba maridos” y a él le decían que había abandonado a sus hijos», contó Meza años después en una entrevista. A pesar de todo, se mantuvieron juntos y, en 2004, tras casi tres décadas de relación, se casaron. Meza continuó al lado del actor y guionista hasta su muerte en 2014.

Siempre fiel

Meza y Chespirito estuvieron juntos 38 años, hasta la muerte de él en 2014. Él tenía 85 años. Nunca tuvieron hijos juntos porque el actor se había hecho una vasectomía antes de conocerla, pero su relación siempre se mantuvo fuerte gracias a sus colaboraciones profesionales, que, además de El Chavo, se extendieron a otras producciones populares como El Chapulín Colorado y los sketches de El Chómpiras y Doctor Chapatín. En 2026, unos periodistas le preguntaron a Meza si tenía previsto volver a tener una relación amorosa y casarse. Su respuesta fue contundente: se mantendrá fiel al amor que siente por su difunto marido. «Por razones obvias. Yo soy mujer de un solo amor, no más», dijo a la prensa en Cancún, donde vive.

Su salud

En 2025 se estrenó la serie biográfica Chespirito: Sin querer queriendo, producida por Roberto Gómez Fernández, hijo del comediante. Allí, el retrato que se hace de Meza no es muy favorecedor, por lo que rápidamente comenzaron a surgir rumores según los cuales la actriz había comenzado a sufrir depresión y ansiedad, así como una crisis emocional a raíz de cómo el público la percibía. Sin embargo, aunque en varias entrevistas dijo que lo que se decía de ella en la serie «no era cierto», Meza aseguró que está perfectamente bien de salud y que solo padece afecciones propias de su edad. Por ello, ha recurrido a tratamientos como la ozonoterapia para tratar dolores musculares.

¿Posible reconciliación?

En la misma entrevista en la que afirmó que no tiene intención de tener otra relación, Meza habló sobre María Antonieta de las Nieves. Las tensiones derivadas de su romance con Chespirito no solo causaron desencuentros con Carlos Villagrán, sino también con la intérprete de la Chilindrina. No obstante, Meza dijo que las puertas aún no están cerradas para un reencuentro. «Yo no sé nada de ella desde hace muchísimo tiempo. Estoy dispuesta a ver a muchas amigas que hace mucho no veo. Tengo amigas desde la adolescencia a las que no puedo ver porque vivo en Cancún, y me hacen una falta enorme».