“Envidiosa”, la serie argentina que muestra a una mujer real

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¿Cuántas veces hemos visto en el cine o en la televisión historias de mujeres que enfrentan sus dilemas y problemas siempre de manera exitosa, sin dramas, sin dudas y sin equivocaciones? Muchísimas. Pero ¿es realmente así? ¿Nunca hay margen para el error porque las mujeres empoderadas nunca fallan ni tienen sentimientos negativos? Evidentemente, no. En Envidiosa, una serie argentina de Netflix que ya tiene cuatro temporadas, por fin se muestran con valentía los dilemas de una mujer real que, tras atravesar una desilusión amorosa, se esfuerza por seguir adelante mientras sus amistades van alcanzando las metas con las que ella siempre soñó. Algo muy frustrante.

Vicky, la contradictoria

La actriz argentina Griselda Siciliani, conocida por Educando a Nina, interpreta en Envidiosa a Vicky, una mujer que muchos podrían calificar de desastrosa porque nada de lo que se propone le sale bien. Es allí donde radica el éxito de esta comedia dramática, porque presenta a un personaje femenino con quien muchas se identifican: es insegura, contradictoria, toma decisiones que después tienen consecuencias desdichadas y, para añadir drama, su vida se complica en cada situación. El guion de la serie es obra de la también argentina Carolina Aguirre, quien recibió múltiples reconocimientos en 2008 por su blog Bestiaria, que después adaptó en forma de libro.

La verdad

Generalmente, en las ficciones, cuando la protagonista “perfecta” se equivoca, el guion se encarga de justificar cada error. Pero en Envidiosa eso no ocurre. No hay necesidad de argumentar cada fallo, porque así es la vida de una mujer. No es cierto que siempre tenga una respuesta positiva para todo, y Vicky, aunque se alegra genuinamente por los logros de sus amigas, también se permite sentir envidia o celos al compararse con ellas, porque tienen lo que siempre deseó para sí misma.

Porque ¿quién no llega a comparar su situación o su “mala suerte” con la de los demás? El hecho de que Vicky sienta envidia de sus amigas la hace real, porque no llega a desearles el mal, sino todo lo contrario. En el fondo, ella quiere esos logros: casarse, tener hijos, triunfar en su trabajo; en fin, pensamientos que muchas tienen, pero no dicen en voz alta por vergüenza, algo de lo que la protagonista carece.

Terapia realista

Entonces, Vicky decide que la mejor manera de lidiar con su vida llena de complicaciones es acudir a una terapeuta, Fernanda, interpretada por Lorena Vega, quien en ningún momento intenta “arreglar” el desastre de esa mujer, sino que le da las herramientas para que entienda sus motivos, sus razones y lo que necesita para ser feliz sin depender de otros, asumiendo sus fracasos y avanzando hacia su futuro a su propio ritmo. Está ahí para escucharla, no para cambiarla.

Así, Envidiosa también presenta de manera realista otro aspecto que suele mostrarse de forma poco creíble en muchas series o películas: la idea de que las terapias lo resuelven todo en tiempo récord. Aquí se muestra que la terapia no es una solución inmediata, sino que requiere etapas, fases y conversaciones; no se trata de magia, sino de un proceso evolutivo.

Sentir envidia es normal

Envidiosa es una gran propuesta televisiva que permite a las mujeres conectar con la protagonista y sentirse identificadas, sin victimizarse ni sentirse mal ante el fracaso, los celos, la derrota o la imposibilidad de alcanzar ciertos objetivos “dentro de los tiempos” que la propia sociedad ha establecido, como, por ejemplo, convertirse en madre antes de los 40 años.

Tratar de encajar en las expectativas de los demás y seguir un patrón para “pertenecer” no deberían ser prioridades para una mujer. En esta serie se hace énfasis en que cada mujer marca su propio ritmo y debe aceptar cada sentimiento que experimente, sea bueno o malo.