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¿Qué experimentarías si te ataca una anaconda y qué puedes hacer?

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El cine popularizó a estas serpientes, consideradas entre las más grandes del mundo. Las anacondas habitan en el trópico sudamericano y las probabilidades de toparse con una son muy bajas. Sin embargo, causa mucha curiosidad saber qué se sentiría ser atacado por este animal o qué hacer en caso de enfrentarse a esta especie. Aquí te despajamos esas incógnitas. 

Qué debes saber sobre la anaconda

La anaconda es una serpiente autóctona de Sudamérica. Pertenece al género Eunectes y es parte de la familia Boidae, grupo en el que se halla la boa constrictora. No es una especie venenosa. Existen cuatro tipos: verde, amarilla, boliviana y manchas oscuras, siendo la verde la más grande. Puede llegar a tener nueve metros de largo y pesar más de 200 kilos. Su hábitat es semiacuático, por lo que se encuentra a orillas de pantanos, marismas y ríos. Es una hábil nadadora. 

Dónde podemos toparnos con una

El llano tropical sudamericano es el área común donde  vive la anaconda. A menudo hay avistamientos de esta serpiente en las cuencas de los ríos Orinoco (Venezuela y este de Colombia), Amazonas (Perú, Colombia y Brasil) y en pastizales de los llanos venezolanos durante la época de lluvias, cuando estos suelen inundarse. También es posible verlas en países como Paraguay, Ecuador, Bolivia, Guyana, Argentina, Trinidad y Tobago y Surinam. En los Estados Unidos existen anacondas en el estado de Florida. 

Cómo mata la anaconda

Sus presas suelen ser muy grandes, como jaguares y capibaras. A diferencia de otras serpientes peligrosas, la anaconda no inocula veneno en sus víctimas, aunque su mordedura puede ser realmente dolorosa. Se trata de un depredador oportunista que come cualquier presa que le sea posible matar y tragar. Esta serpiente desarrolló un rasgo especial que le da la capacidad de tragarse a su presa entera. Para ello utiliza unos dientes cuyas puntas van hacia atrás, lo que le ayuda a movilizar la presa desde su cabeza hasta el resto de su cuerpo. Tiene una tráquea parecida a un tubo para bucear que le facilita respirar mientras dura el largo proceso. 

Abrazo mortífero

Su capacidad constrictora es el arma mortal de la anaconda. La serpiente se enrosca alrededor del cuerpo de su presa y empieza a apretarla hasta saturar su sistema circulatorio. Es decir, la sangre deja de llegar al cerebro y se produce la muerte. También, como vive en los bordes de los ríos, suele arrastrar a su víctima hasta el agua y allí muere por ahogamiento. Aunque tiene mucha fuerza, es más mito que realidad que mate oprimiendo hasta romper todos los huesos. Son pocos los registros de ataques a humanos, pues a menudo se apartan ante la presencia de personas.

Condiciones para el ataque

A diferencia de lo que muestran las películas, la anaconda no perseguirá, atacará y se vengará de un grupo de humanos. Esta especie es territorial, pero mantiene la distancia, a menos de que sea provocada. Es un animal nocturno, así que sale a cazar de noche a la orilla de los cuerpos de agua donde se encuentre. También, para lograr devorar a un humano, debe ser lo suficientemente adulta y grande. La mayoría tiene menos de 5 metros de largo. 

Qué se puede experimentar durante su ataque

En la selva amazónica de Perú, un guía turístico contó su vivencia. Dijo que él y su hijo pescaban a orilla del río cuando una anaconda de unos cuatro metros de largo salió del agua y le mordió la parte superior del muslo. El ataque fue tan rápido e inesperado que no pudo evitar que lo mordiera. Inmediatamente comenzó a retroceder y gritó pidiendo ayuda. Su hijo agarró la parte trasera de la anaconda y tiró de ella mientras el hombre se echaba hacia atrás. Intentó quitar las mandíbulas de la pierna, pero fue imposible. Lucharon contra la serpiente, impidiéndole que se enrollara en su cuerpo durante aproximadamente media hora, hasta que la anaconda soltó al hombre y se metió al agua. La pierna del guía quedó destrozada.

Qué hacer si te encuentras con una

La prevención es clave y lo ideal es no propiciar el encuentro. Nadar de noche en un río, en los sitios donde habita la anaconda y hacerlo sin compañía no es una buena idea. Si el ataque sucede en tierra o en la orilla, lo principal será evitar caer al agua, porque allí será más difícil dar pelea y es posible ahogarse fácilmente por la angustia. Gritar por ayuda es fundamental. Luchar solo contra el animal es una tarea casi imposible. Luego, se debe evitar a toda costa que la anaconda pueda enroscarse en el cuerpo. La mordedura puede ser extremamente dolorosa y causar daños, pero no es mortal. La constricción sí lo es, pues la falta de aire puede hacer que te desmayes o sufras una isquemia y la serpiente aproveche para engullirte. 

Consejo de expertos

Además de usar herramientas y la ayuda de otras personas para librarse de una anaconda, existe un consejo que algunos expertos aseguran que funciona: usar alcohol. Para ello se debe empapar un trapo con cualquier licor con alto contenido de alcohol, como  whisky, vodka, tequila (pero no cerveza ni vino) o simplemente alcohol isopropílico y ponerlo sobre la boca y la nariz del animal. Según afirman, la serpiente se soltará casi de inmediato.